domingo, 22 de marzo de 2009

Sin novedad en el frente chileno ..., parece

Hoy me di la lata de revisar una buena cantidad de periódicos chilenos, de circulación nacional para intentar encontrar alguna regularidad, en sus diversos titulares, quizás podría darme una visión general de lo que esta ocurriendo en el mundo .... (más de alguien pensará que por acá sobra el tiempo)

... y nada, parece que se acabaron las noticias, o no está ocurriendo nada interesante. Quizás, alguién paranoico amigo de las teoriás de las conspiraciones, pensará que estpa ocurriendo algo demasiado relevante, pero que es neceario tenerlo escondido y por ello nos bombardean con "noticias" inútiles, superficiales y descontextualizadas. Quizás tengan razón ...

Partamos por lo más obvio, el paladín de la desinformación (no, ya no es El Mercurio) , Las Últimas Noticias, y su gran titular ... "El golazo que nos devolvió a Matías", esta bien, soy colo-colino, hincha de Fernández, pero hay un límite, cómo va a merecer un titular de día domingo, el simple hecho de hacer un gol en la Liga española de fútbol, bien por Matías, pero ¿a quien le importa?.

Veamos a su hermano mayor, pacato y conservador (ahora sí, El Mercurio), que nos trae. "Los pequeños ahorros de los grandes grupos económicos nacionales", literalmente una noticia inventada. Es decir, como no tenía nada que poner en portada, indagué entre mis amigos empresarios, como hacen para capear la crisis y descubrí (con cero rigurosidad metodológica) que gastan menos en cenas, restringen el uso de celulares y que ya no visitan sus empresas en el Sur, sino que se comunican por video conferencias...super relevante.

¿Y que dice el hermano del medio?, me refiero del mediodía (La Segunda). Pues bien, fiel a su estilo inmediatista, lanza un dramático "Horas cruciales para dos niños por transplantes", quizás la distancia me ha hecho perder sensibilidad. Pero, ¿qué tiene de especial que dos niños esperen transplantes?, es decir, es importante para los niños y sus respectivas familias, como todo drama familiar, accidente, o enfermedad catastrófica. De las cuales hay cientos cada día, pero de ahí a ser el titular de domingo...

¿Y la familia de la competencia que dice?. La Tercera, muy certera, apunta al menos a un conflicto, aunque bien podría haber lanzado su tiraje en La Paz, quizás con más exito, pues titula: "Demanda de Perú en La Haya bloquea aspiración maritima de Bolivia", lo cual no es cierto, en el sentido que La Paz mostró su preocupación, pero nada le hace frenar su "aspiración marítima"; cito a la Agencia EFE día 22 de marzo: Bolivia conmemorará mañana el día del mar sin renunciar "al objetivo permanente el irrenunciable de la demanda" de una salida soberana al Océano Pacífico ..." Fuerte y claro, ni bloqueo, ni nada. Un simple volador de luces.

Su hermano menor, con su vocabulario procaz de costumbre (La Cuarta), señala "!Tiemblen cholitos¡ Mati jugó 6 minutos y la embocó", haciendo referencia al partido del domingo, pero calentando el ambiente, siguiendo la línea de su hermano mayor. Quizás habría que advertirles que el apelativo "cholo" dicho a un peruano (por parte de un chileno) tiene una connotación peyorativa y es visto como una forma despectiva de referirse,a los del "Rimac" como le gusta decir a los relatores deportivos. Probablemente lo saben, por eso lo ocupan. Obvio.

El gobierno ... perdón, el diario del Estado, La Nación titula, "La carta conservadora para Santiago", refiriéndose a un cura Opus Dei. Pues como no entiendo el titular, no emito mayores comentarios. Pero me suena a volador de luces, otra noticia inventada, por muy oscuro que sea el cura.

En fin ... quizás se me queden cosas en el tintero, pues no revise los diarios de regiones, ni vi los noticiarios, pero tristemente luego de una vista general da la sensación que el medio periodístico local deja mucho que desear. Quizas tener como alternativa a 2 "familias" y el gobierno, sea un tanto nefasto.


sábado, 21 de febrero de 2009

Novedades

Algunos ya saben el rumbo que ha ido tomando desde los años '90 el viejo continente en relación a la "defensa" de sus respectivas naciones, frente a la "amenaza" de la inmigración extranjera. Se tienen noticias de desembarcos de desesperados, de deportaciones injustificadas, de discriminaciones, de "centros de tránsito", de incidentes racistas y de toda clase de delitos cometidos por inmigrantes.

Pero poca difusión alcanzan las nuevas leyes, decretos y normas, que buscan responder a las necesidades de los electores europeos. Quieren trabajo y seguridad para sus familias, y ven como peligro a quienes vienen de afuera a "quitarles los puestos de trabajo", pues se ha instalado la ecuación "inmigración = delincuencia".

Ahora bien, si pretender dar un juicio a las últimas "novedades" de la legislación italiana al respecto, ni menos realizar un análisis que bien podría hacerse, pues los derechos humanos y el Estado derecho pasan a segundo plano; lo que sigue a continuación es un ejemplo de las nuevas normas aplicadas por el gobierno del empresario, y sus aliados neo-facistas (la ex-derecha social y los federalistas del norte).

La última de éstas es la introducción de unas "Rondas de Vigilantes", es decir, grupos de vecinos que se dedican a patrullar las calles para mantener el order, y alertar a las fuerzas de seguridad. Norma introducida directamente, por medio de un Decreto del Gobierno, sin discutirla en el Parlamento.

La norma forma parte del "Decreto anti violación", y emerge en medio de una campaña de información de los medios de comunicación, a través de la cual se muestran periódicamente los ataques y violaciones cometidas por extranjeros en Italia (especialmente rumanos). Generándose un clima de inseguridad en la población, a pesar que este tipo delitos ha disminuído en un 10%.

En medio un amplio consenso, con una oposición cada vez más débil, contó con bastante apoyo ciudadano, que lo ven como una "respuesta" real al problema de inseguridad. Una de las pocas voces que se alzaron en contra, fue extrañamente, la de la Iglesia Católica. Señaló el Vaticano que esta medida representa "una adbicación del estado de derecho, y no es el camino correcto a seguir. Pues esto sirve a aumentar el clima de criminalización de los inmigrantes, lo cual no cuenta con el apoyo de la Iglesia."

Las medidas anteriores, algunas simplemente administrativas, van todas en la misma linea. Subir a 200 euros (160 mil pesos chilenos) el impuesto al "Permesso di Soggiorno" (ineficiencia burocrática que puede demorar años) que deben pagar los extranjeros extra-comunitarios que se les ocurra venir un tiempo a Italia a trabajar, estudiar o a reunirse con su familia.

O bien, el instructivo que recomienda a los médicos denunciar ante la policía a los "extracomunitarios irregulares" que lleguen a atenderse en los centros de salud. Paralelamente la creación (aprobada por el Parlamento) del délito de inmigración clandestina, con lo cual cada inmigrante irregular se transforma inmediatamente en delincuente. O bien, la creación de escuelas separadas para inmigrantes, o la exigencia de una tasa máxima de estudiantes extracomunitarios por aula. Entre otras.

Mezclando en un extraño cóctel las medidas del tipo "tolerancia cero" de Giuliani en Nueva York, con medidas anti inmigrantes, como si el problema de la seguridad ciudadana fuera la inmigración, y no la Mafia, el crimen organizado, el narcotráfico, la corrupción, y los recortes al presupuesto de las policías, etc.

viernes, 30 de enero de 2009

Sobre derechos y obligaciones 2: Inscripción automática y voto voluntario

De vez en cuando en la vida, antes las opciones que nos dan, la respuesta debería ser a lo Cantinflas, es decir "ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario". Es lo primero que se me viene a la cabeza a la hora de pensar en las próximas elecciones presidenciales.

Paralelamente, como solución al estancamiento de la política chilena, se postulan las ideas del voto voluntario y la inscripción automática, lo cual aumentaría en cerca de un 25% el volumen potencial de votantes, como si fuera la cosa más lógica y justa del mundo. Qué más lógico que todo mayor de edad (no impedido legalmente) pueda votar, y que lo haga el que quiere.

Pero, ¿por qué es tan lógico? Reflexionemos. Las elecciones las realiza una comunidad política determinada, constituída para tales efectos. Es decir, un grupo de personas que libre, soberana y conscientemente decide inscribirse para participar en el rito periódico de elegir a sus representantes.

Del mismo modo, otros individuos, por diversos motivos deciden no hacerlo. Algunos porque les aburre o no les interesa la política, otros porque les da igual quienes salgan elegidos (si total van a robar igual), otros porque no creeen en la democracia (por ende, no quieren legitimarla), más de alguién asume que su "alternativa política" es la de estar fuera del sistema (y están en todo su derecho), entre otros; es decir su opción es no hacer efectivo el derecho a participar en las elecciones.

Ahora bien, con el aparentemente inocuo, lógico y muy justo proyecto de inscripción automática lo que tenemos es que se pasa por alto la libertad de todo aquel que decidió no inscribirse, obligándolo a participar de una comunidad política de la que no quería ser parte. Que el Estado le asegure el derecho a formar parte de la comunidad de votantes, es lógico, pero que obligue a hacerlo, no lo es.

Alguien muy pragmático me dirá. Pero bueno, el proyecto señala no solo la inscripción automática, sino tambien el voto voluntario. Es decir, si no quiere participar, no vota y punto. El problema radica en que si bien es voluntario el voto, no lo es la participación como vocal de mesa. Pues desde el momento en que aceptas hacer efectivo el derecho a participar de una comunidad de votantes, ello implica que asumes también las responsabilidades que implica. Podrás votar si quieres, pero no podrás negarte a ser "vocal" (otra de las razones por las que más de alguien no se inscribe)

Volviendo al punto de los derechos y deberes. Es función del Estado asegurarnos una serie de derechos políticos fundamentales, y crear los procedimientos para hacerlos efectivos. Sin embargo, en función de cada uno decidir, como hombres libres y soberanos, si queremos hacerlos efectivos o no. Es decir, habrán registros electorales, promuevan si quieren la inscripción, pero respeten el derecho a no querer formar parte de un padrón electoral. Que se respete el derecho a no inscribirse.

Del mismo modo, si alguno de nosotros decide libremente participar en esta comunidad, inscribiéndose en los Registros Electorales, pues bien ha de saber que dicho derecho implica ciertos deberes, los cuales se aceptan en el momento de la inscripción. Como por ejemplo, la posibilidad de ser vocal de mesa. Si no quiere aceptar dicha obligación, no se inscriba.

Así, la idea de recibir retribución económica por ser vocal de mesa queda descartada, pues es una obligción como "ciudadano" no un trabajo, o un servicio. Aprovechen la logística militar desplegada en cada centro de votación para llevarles una "colación" a los vocales, si quieren, pero sin pagarles. Tal como nadie nos paga por pagar nuestras cuentas, o ir a las reuniones de apoderados.

En resumen, y aunque me tachen de conservador. 1.- No al voto voluntario: es una obligación asumida en el momento en que decidió ser parte de la comunidad de electores, y si no quiere seguir siéndolo, pida su desafiliación como tal. 2.- No a la inscripción automática: que se respete la opción de no ser parte de los electores (y no tener que caer en la obligación eventual de ser vocal de mesa). 3.- No al pago a los vocales de mesa: si quiso participar del rito democrático, asuma las responsabilidades que ello implica.

He dicho

jueves, 2 de octubre de 2008

Sobre derechos y obligaciones 1: Eutanasia

Como tantos otros conceptos de gran actualidad, que se creen ligados al desarrollo de las sociedades modernas, la eutanasia remite a los lejanos orígenes de la civilización occidental en la Grecia antigua. Literalmente "ευ" (bien)" θανατος" (muerte), es decir, "muerte buena". Su actualidad se explica, principalmente porque está asociada a un campo aún mayor, que es de las "libertades humanas".

En la lucha por lograr desprenderse de las cadenas de la religión, el conservadurismo y las determinaciones morales que restringen la vida de los seres humanos en el mundo, el liberalismo promueve la posibilidad de que cada uno tenga el derecho a decidir sobre cada aspecto de su vida, incluida la muerte. Lo cual, como principio no tiene nada de negativo, al contrario, pues le entrega la responsabilidad de la vida a cada uno.

El problema radica, en cuanto esta voluntad de responsabilizar a cada uno de sus actos y de cada uno de los aspectos de su vida se hace por imposición Estatal. Por medio de cuerpos legales, que sancionan una serie de derechos, que luego se transforman en obligaciones que el marco jurídico-administartivo debe garantizar. Cual si nos vieramos constretos a alcanzar por la fuerza la "mayoría de edad" que pregonaba Kant en la ilustración.

Pues bien, la imposición de un "derecho" personal sobre otros derechos, por medio del control y la planificación estatal, nos acerca peligrosamente al fascismo. Un tema es la libertad de decidir sobre nuestro propio cuerpo, y otro que el Estado, para asegurar dicho derecho obligue a terceros a hacer cosas sobre nuestro propio cuerpo, o a decidir sobre él. En este sentido, ¿es la eutanasia un derecho?, pues bien, no lo es. Es una desición.

La única frontera que aun no se traspasa del todo. Es aquella que sentencia quien tiene derecho a decidir. ¿El individuo particular, o una entidad superior?, ¿el enfermo terminal, o una comisión médica? El riesgo cual es, al sancionar como derecho la "eutanasia", una "muerte sin dolor" o "terminar con el sufirmiento inútil", que en muchos casos el enfermo no se halla en pleno uso de sus facultades mentales para decidir, o declaramente está incosciente, y debe ser el Estado (el garante) quien debe hacer cumplir ese derecho.

Ese es exactamente el punto donde un supuesto derecho se puede transforma ren herramienta de control de carácter fascista. En un caso extremo, es el Estado quien decide quien debe morir y quien no. Algo no muy distinto a los que introdujeron los nazis, con el concepto de la "vida indigna de ser vivida", por ejemplo, pero claro ellos la aplicaban en el marco de la "eugenesia" (políticas de mejoración de la raza), y extendieron el concepto a "enfermos mentales", discapacitados, determinado tipo de delincuentes y disidentes políticos. Sin embargo el principio que está en la base es el mismo. El Estado tiene el control de todos los aspectos, incluso los naturales.

¿Tenemos derecho a decidir cómo y cuándo morir? No. Quizás nos merecemos ese derecho, pero las leyes naturales nos lo han negado. Una de las caractrísticas de ser un ser vivo, es estar regido por las leyes de la biología, independiente de lo que queramos o decidamos, estas leyes se cumplen. Queramos morir o no, vamos a morir igual, queramos o no vamos a envejecer, a sumar achaques, enfermedades, o no vamos a poder resistir un accidente o el ataque de u tercero. Claramente hay infinidad de cosas sobre las que no tenemos control, y no tenemos porque tenerlo.

Una persona, obviamente, puede decidir si quiere someterse a un tratamiento terapéutico, e incluso a suspender un tratamiento, aún sabiendo que vamos a morir. El médico tiene la obligaión de informarnos, y dejarnos claras las consecuencias más probables de cada opción que tomemos. Pero él, no tiene la obligación de hacernos lo que nosotros queramos. Si queremos una inyeccción letal, no tenemos porque obligar a las estructuras estatales a proporcionárnosla, y menos obligar a un médico a aplicarla.

La eutanasia garantizada en la legislación, como un derecho inalienable del individuo, como medio de planificación es un absurdo. Es un acto innatural, pues niega uno de los aspectos centrales enla naturaleza propia de la muerte, el sufrimiento. Por desgracia, las personas sufren, es normal. Por desgracia, hay enfermedades que nos dejan prostrados y que se nos dan años de sufrimiento. Si no le informamos al médico que no queremos tal o cual tratamiento, él esta obligado a hacer lo humanamente posible por mantenernos con vida. La vida, si es un derecho.

Evidentemente, apelando a un caso extremo y concreto (un hombre inconsciente sufiriendo por 15 años, y sin posibilidad de mejorarse), el sentido común nos dice, "desconéctenlo, que pare de sufir". En ese caso particular, puedo estar de acuerdo, pero el problema es el principio que se instala. Un ente externo (el Estado, los médicos o la familia), en último término puede decidir quien vive y quien no, o quien se merece un tratamiento y quien no.

Ahora bien, al ser una desición y no un derecho, la correcto sería des-judicializar su debate. Por un lado, no se debe perseguir penalmente a quienes ayuden a terminar la vida de una persona moribunda, acusándolo de homicidas (o complices), pues hay consentimiento. Pero tampoco se puede perseguir u hostigar a quienes se nieguen a hacerlo, pues no tienen ninguna obligación, no tienen por que hacer efectivo un "derecho" que no es tal. En el sentido, que los derechos son obligaciones para el marco politico-jurídico que los reconoce.

Es un tema de desiciones personales, no de derechos. En resumen, si Ud. quiere suicidarse, hágalo, pero no obligue a otra persona a que lo haga por usted. No le exija al Estado el "derecho" a que un médico, o un hospital, acabe con sus días para detener susufrimiento, o lo "asista" en su suicidio. Ahora bien, si alguien se ofrece, y quiere ayudarlo, pues bien ese es su problema. Quizás habría que despenalizar el suicidio, y eliminar la figura del cómplice.

2008

jueves, 29 de mayo de 2008

¿Principio de reciprocidad?

No es secreto casi para nadie que desde los años '90, y especialmente después del 11 de septiembre de 2001, se han endurecido considerablemente las normas para ingresar a territorio de la Comunidad Europea. Este tipo de normas se han ido multiplicando en distintos países europeos, aun por sobre las disposiciones europeas, ya de por sí bastante restrictivas. Así por ejemplo, a los visitantes se les exigen toda clase de documentos, cartas, certificados, comprobantes de solvencia económica, fotografías, reservas de Hotel, cartas de invitación, hechas a su vez por ciudadanos europeos (o residentes legales), a quienes a su vez se les exige ser personas solventes, con disponibilidad de espacio, ser propietarios o haber un contrato de arriendo legalizado.

Si bien, cuando se habla de este endurecimieno de normas, se tiende a pensar en España e Italia, estas se verifican incluso en países "progresistas" y social-democratas, con fama de muy permisivos y liberales, como Holanda. Donde por ejemplo, para optar a la reunificación familiar se les exige un examen de "Lengua y Cultura Holandesa". Es decir, si alguién que trabaja en Holanda quiere llevar a su familia (conyuge, hijos) a vivir con él, estos deben pasar el examen, en caso contrario no son permitidos. Habría que preguntarse, que haría con los holandeses, que por diversos motivos no pasaran en examen de "holandidad", si les los aplicaran, claro. ¿Los exilirían por ser "culturalmente poco holandeses"?. Esperando, por ejemplo, que los 500 mil holandeses que hablan frisón, sepan bien el holandés.

Estas normas tienen como consecuencia que cada año son deportados miles de latinoamericanos, que son retenidos en aeropuertos donde se les ha negado la entrada a Europa, bajo el argumento de no cumplir los requisitos para ingresar como turistas. Detensiones, en muchas oportunidades ilegales, de acuerdo a la Convención Internacional de los Derechos Humanos, firmada por todos los países europeos. Ante esta situación, ¿qué hacen los países latinoamericanos?, casi nada, exepción hecha de Brasil. El resto se limita a una carta de protesta, la que es respondida con un simple, "a veces algunos agentes de aduanas cometen ciertos errores" (reducen una política a una serie de eventos particulares), "la gran mayoría fue expulsada por intentar ingresar maliciosamente" (se criminaliza a los inmigrantes, pues quien nada hace no debería temer); o bien, estas acciones se hacen "contra las mafias de tráfico de inmigrantes, y tienen como objeto la seguridad de los propios extranjeros" (los expulsamos por su bien).

A su vez, en las aulas y los pasillos de las facultades de derecho, cuando se enseña derecho internacional, se habla de una cosa llamada "principio de reciprodidad en las relaciones internacionales", el cual señala que ningún país está obligado con otro a hacer más concensiones que las que son otorgadas por aquel. Es decir, todo aquello que me exigen a mi, se lo exijo a ellos; y que yo no permito más de lo que me permiten a mi. Así pues, el principio de reciprocidad es uno de los fundamentos del derecho internacional, y se relaciona con el ejercicio de la soberanía de un país. Reduciéndose a una cosa simple, si a mis ciudadanos les niegan el libre tránsito en tu país, entonces yo les niego a los tuyos el libre tránsito por el mío. Simple.

Ahora bien, en relación a la normas y requisitos para entrar al respectivo país, ¿por qué no se aplican las mismas que se les exigen a los ciudadanos de cada país?. Pongamos un ejemplo, Chile e Italia. Un ciudadano chileno que quiera entrar a Italia como turista debe, a su llegada al país portar una cantidad determinada de dinero (de acuerdo a una tabla) mas una carta de invitción, o una reserva en un Hotel. Si va a permancer más de 8 días, debe dirigirse a la Oficina de Inmigración de la Prefectura de Policia a solicitar un Permiso de Estada por Turismo. En dicho trámite debe portar, junto al pasaporte y el formulario lleno, un seguro de salud valido en Italia, una declaración de la persona que lo hospeda (junto a su Carta de Identidad, y la fotocopia de ésta) o del Hotel donde se va a quedar (se puede presentar el Voucher del Hotel, si esta prepagado); y medios económicos suficientes expuestos o documentados. En dicho trámite, le pueden rechazar el permiso, poniendo fin al mito, de que los chilenos no necesitamos visa para entrar a Europa.

Es decir, como nominalmente no nos solicitan una Visa para viajar a Italia como turistas, a un italiano que viaja a Chile no se le pide nada, y puede viajar tranquilamente durante 90 días, sin necesidad de presentarse en Extranjería, que por fortuna en Chile, no se hace en un cuartel de policía, sino en las Gobernaciones Provinciales. Simple, el italiano compra el pasaje, se sube al avión y listo, no se le pide nada más, y es lógico. El chileno en cambio debe llegar con una serie de documentos (cartas, ceritificados, dinero), luego ir a la Policia italiana a justificar que no viene a quedarse ilegalmente, que es un tipo solvente, que tiene donde dormir, que el amigo que lo recibe es solvente también. Lo cual es absurdo, considerando los tratados existentes entre Chile y la Comunidad Europea.

En consecuencia, ¿dónde quedó el principio de reciprocidad?. ¿Qué hacen los estados latinoamericanos para respetarlo? La verdad hacen bien poco, salvo Brasil que ha comenzado a exhigir a los ciudadanos de Estados Unidos los mismos requisitos que les piden a los cariocas en el país del Norte, que inlcuyen huellas digitales, una fotografía en el aeropuerto, entre otras cosas; o como lo ha comenzado a hacer con los turistas españoles, luego de que una pareja de estudiantes brasileños que viajaba a un congreso en Portugal fueran "retenidos" una semana en el Aeropuerto de Barajas (Madrid), a pesar de la intevención de la embajada de Brasil, siendo deportados luego, sin el reembolso del pasaje, desde luego.

En nuestro caso, ¿qué se puede esperar? Me gustaría que se comenzara con lo evidente. Comenzar a pedirles una carta de invitación (con todo el papeleo que implica, en cada país), que se les exijan seguros, dinero, y sobre todo, ir a perder el tiempo a una estación de policía. Luego, una acción decidida en organismo internacionales, para acabar de una vez la posibilidad de quedar al arbitrio de un oficial de inmigración xenófobo, malhumorado o que tuvo un mal día. Es simple es obligación del Estado de Chile, y sus instituciones el velar por la seguridad e integridad de sus ciudadanos, particualrmente en el exterior, y cada vez que un ciudadano ve atropellados sus derechos, se esperaría una protesta energica, acciones concretas.

Pero como dijo un señor de nombre Luis Alfredo Duarte, sobre la actitud de los gobiernos latinoamericanos al respecto: "... mucho saben de soberbia y desdén frente a sus propios ciudadanos, pero que en el mundo internacional viven postrados de rodillas sobre duros suelos de marmol".

2008

domingo, 25 de mayo de 2008

"Negrofobia", ¿clasismo o xenofobia?

Hace dos semanas, en el "Ghetto" de Alexandra en Johannesburgo (Sudáfrica), comenzó una sucesión de ataques xenófobos contra la población inmigrante, principalmente de Zimbabwe y Mozambique, con un saldo 43 muertos (acuchillados, apaleados o quemados vivos), miles de casas y negocios destruidos, y miles de refugiados en estaciones de policía y campamentos de la Cruz Roja. Otros tantos miles de personas han vuelto a sus países de origen, escapando de la violencia racial. Sin embargo, lo particular en este caso, es que dichos ataques los llevan a delante los negros sudafricanos pobres, contra los inmigrantes negros pobres.

Lo que se ha dado a llamar como "negrofobia", es decir el odio de algunos negros (zulúes) hacia los otros negros o amakwerekwere (literalmente, "los que hablan distinto"), es un fenómeno tiene varios puntos en común con otras formas de xenofobia. Sea la experimentada por gitanos, magrebíes, africanos negros, sudamericanos, rumanos, eslavos, entre otros, en Europa Occidental; o la sufrida por peruanos y bolivianos, en Chile (conocida en círculos xenófobos, como "cholofobia").

En la base, es el simple hecho de que se vuelve "legítimo" a nivel de discurso, incitar al odio contra los inmigrantes, sean estos de donde sean, para culparlos de los males de la sociedad, y luego comenzar a actuar en consecuencia. Sea promulgando leyes "fascistoides" (que criminalizan a los inmigrantes), como en la Comunidad Europea; u organizando grupos para atacarlos, como en Sudáfrica.

Sin embargo, el discruso que se expresa en un lenguaje racista o xenófobo, que individualiza a un coletivo de acuerdo a su pertenencia nacional o étnica, se confunde con un elemento bastante más básico y material, el clásismo. El rechazo (sea por odio, temor o ignorancia) a la pobreza, y por extensión, a los pobres. Se trata, de la individualización de un grupo de "ellos" que intentarían aprovecharse de los beneficios que tenemos "nosotros", quitarnos nuestros trabajos (en caso de Chile o Sudáfrica), aprovecharse de"nuestro" sistema de seguridad social (en el caso Europeo). En un segundo nivel discursivo, se les acusa de aumentar la marginalidad urbana, agudizando los problemas sociales, de degradar las ciudades, de promover la criminalidad, y finalmente de atentar contra los intereses de los "nacionales".

Es decir, no se les ve como iguales que han sido víctimas de situaciones injustas que los han obligado a buscar nuevas perspectivas, sino como un "otro" que intenta aprovecharse, e incluso que es responsable de los problemas de la sociedad, como un "victimario" al que es necesario castigar.

El caso sudafricano llama la atención, especialmente porque algunos de los mismos que sufrían la brutalidad de un régimen de segregación racial, hace tan solo 14 años, son quienes hoy, se dedican a "cazar" a los "otros negros". Es decir, descargan su frustración contra los nuevos negros pobres, que llegaron buscando nuevas oportunidades económicas y sociales.

Es importante recordar que Sudáfrica es el país mas rico del Africa negra (con un ingreso percápita de 10 mil dolares al año) y constituye la potencia economica regional, lo que la ha convertido en un polo de atracción para sus países vecinos; como Zimbabwe, que sufre una brutal dictadura, tiene su economía arruinada, una inflación que pasó en 10 años de tasas anuales del 32% a superar el 100.000 % (la más alta del mundo), tasas de desempleo que bordean el 80%, un ingreso per-cápita de 500% dolares al año (como comparación, Chile tiene 14.400).

Es decir, no extraña el aumento progresivo de inmigración en Sudáfrica por motivos económicos, ni que ésta venga a agudizar el problema de desempelo, que en Sudáfrica llega al 27%. Lo extraño es que una población que sufrió la barbarie del "apartheid", y de ésta particularmente la más pobre, descargue su ira contra aquellos aún más débiles, en vez de hacerlo contra la minoría blanca (el 9,6% de la población) que es la responsable de sus condiciones pobreza y marginalidad social, o en contra del Estado reconstruido, que no ha sabido dar respuesta a sus problemas sociales.

Incluso se ha llegado absurdo de pensar que los los "negros" sudafricanos son más claros que el resto de los negros africanos. Es decir, que ellos serían los "más" blancos entre los negros, lo que se ha traducido en ataques a las personas "más oscuras", incluso cuando son de la misma etnia (Zulú), en las poblaciones periféricas de lugares como Ciudad del Cabo, Johannesburgo o Durban.

Finalmente, ¿cómo interpretar la oleada xenófoba sudafricana? Una forma es pensar en la simple desesperación económica, que busca como válvula de escape, la excusa de la xenofobia, para acabar contra aquellos con quienes se compite por las mismas posibilidades económicas. Eso explicaría, porque los ataques surgen en los barrios marginales, donde conviven pobres sudafricanos con pobres inmigrantes.

También sirve para explicar porque los sectores donde más crece la votación de ultra-derecha europea (nacionalista y xenófoba) son los sectores economicamente deprimidos, particularmente los jóvenes desempleados de la periferia. Mientras que la centro-izquierda (la izquierda casi no existe) y la derecha tradicional, son vistas como sectores burgueses acomodados, lejanos a los problemas sociales.

Otra forma, es pensar en la instalación ideológica de ideas racistas y nacionalistas en el sentido común de la población, que se manifiestan cuando surgen problemas económicos, sociales o políticos, como habría sucedido en la ex-Yugoslavia. En el caso sudafricano, la idea de descargar la furia del propio sufrimiento histórico en otros diferentes a nosotros, aceptando tácitamente la idea de que efectivamente la pertenencia a una etnia, nación e incluso religión, nos haría muy distintos a unos de otros.

2008



martes, 20 de mayo de 2008

Carta Dirigida al Consejo Regional de la Región del Bío-Bío

Srs. Consejo Regional
Región del Bío-Bío
Presente:

Con cierto grado de preocupación me enteré, por medio de la edición on-line de El Mercurio, que el Consejo Regional de la Región del Bío-Bío había aprobado el cambio de uso suelo del Club Hípico de Concepción, de áreas verdes recreacionales a área inmobiliaria, tal como lo solicitó el directorio de la entidad hípica. Se esgrime como principal argumento para el cambio de uso suelo la carencia de espacios para la expansión del Gran Concepción, de acuerdo a lo señalado por el Serviu, en concordancia con la Cámara de la Construcción.

Lo preocupante es que la solicitud, realizada por un privado quien ve legitimamente en esos terrenos una posibilidad comercial importante (quintuplicar el valor comercial), sea acogida por las instituciones del Estado (el Serviu y el Gobierno Regional), simplemente para favorecer a un sector productivo determinando, el inmobiliario; sin incorporar consideraciones estratégicas relativas a la planificación territorial y de desarrollo sostenible, como por ejemplo, la consolidación de una ciudad con una diversidad de actividades recreativas, deportivas, sociales y culturales, o la conservación de áreas verdes y recreacionales para el beneficio de la población. Tampoco considera el impacto social de dejar a 700 personas sin trabajo, y evidentemente menos, aún el restarse como ciudad, de una actividad deportiva que se desarrolla en las principales ciudades del país y de una red con un alto potencial de desarrollo a nivel latinoamericano.

Es preocupante además, en una ciudad con una clara carencia de espacios recreacionales, se adopte la desición de cambiar el uso suelo solo por factores económicos inmediatos. Esto sin considerar, que dicho tipo de decisiones económicas son de corto plazo, pues no se piensa en un desarrollo económico integral de la comuna de Hualpen y del territorio Metropolitano, más acorde con las características de la sociedad del conocimiento, donde se posicione a la ciudad como un destino atractivo para las inversiones, negocios, la investigación y la entretención, con multiplicidad de actividades, diversidad social y cultural y respeto por las pocas tradiciones culturales que aún subsiten.

La rentabilidad económica de un sector productivo no debería ser la principal preocupación de un Consejo Regional, sino el desarrollo social, cultural y económico de la Región y de su población. Sin embargo, con una mirada estratégica, es posible percatarse que cuidar los elementos territoriales que le dan valor agregado al tejido urbano, así como a la sociedad que lo habita, tiene un impacto social y económico importante, positivo y sustentable en el tiempo. Desafortunadamente, tanto la historia como la diversidad del Gran Concepción no se ven reflejadas espacialmente en su territorio, y son pocos aquellos elementos que refuerzan la identidad y le dan un carácter particular, como lo hace el Club Hípico. Al eliminarlos, simplemente por una consideración economica de corto plazo que favorece a algunos pocos particulares, se corre el riesgo de ver la ciudad convertida en una sucesión interminable de casas y departamentos, similar a tantas otros.

Es decir, se trata de un cambio cuyos únicos beneficiarios serán los accionistas del Club Hípico y las Empresas Inmobiliarias, pero no el Gran Concepción como entidad territorial, ni la comuna de Hualpén, quienes verán reducido su escaso volumen de áreas verdes, y empobrecida las posibilidades de recreación. En vez de eliminar los espacios de recreación existentes, sería más inteligente buscar los medios para conseguir nuevas inversiones en espacios que promuevan nuevas actividades.

Sin otro particular se depide atentamente

Juan Carlos Santa Cruz Grau