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miércoles, 18 de julio de 2012

No vote por ellos ... Congreso

En Chile existe un total de 22 senadores (el 57,8 % del total) que llevan màs de 14 años ininterrumpidos en el Congreso, sea en la Càmara de Diputados como en el Senado (sin considerar a quienes en este tiempo han sido presidentes, ministros o fueron alcaldes designados antes del retorno a la Democracia). Pensando en la necesidad de recambio generacional, y en que millones alegan por la presencia de "los mismos de siempre" en el Congreso Nacional, los invito a no votar nunca màs por ninguna de las siguientes personas:

Senadores:

Jaime Orpis (UDI): 22 años. Diputado entre 1990 y 2002. Senador a partir de 2002, su perìodo termina en marzo de 2018.


Carlos Cantero (RN): 22 años. Diputado entre 1990 y 1998. Senador a partir de 1998, su perìodo termina en marzo de 2014.


Isabel Allende (PS): 18 años. Diputada entre 1994 y 2010. Senadora a partir de 2010, su perìodo termina en marzo de 2018.


Baldo Prokurica (RN): 22 años. Diputado entre 1990 y 2002. Senadora a partir de 2002, su perìodo termina en marzo de 2018.


Jorge Pizarro (DC): 22 años. Diputado entre 1990 y 1998. Senador a partir de 1998, su periodo termina en 2014.


Ignacio Walker (DC): 18 años. Diputado entre 1994 y 2002. Senador a partir de 2002, su periodo termina en 2018.


Guido Girardi (PPD): 22 años. Diputado entre 1990 y 2006. Senador a partir de 2006, su perìodo termina en 2014.


Jovino Novoa (UDI): 14 años. Su perìodo termina en marzo de 2014.


Alejandro Garcìa (UDI): 18 años. Diputado entre 1994 y 2011. Senador a partir de 2011, su periodo termina en 2014.


Juan Pablo Letelier (PS): 22 años. Diputado entre 1990 y 2006. Senador a partir de 2006, su perìodo termina en marzo de 2014.


Juan Antonio Coloma (UDI): 22 años. Diputado entre 1990 y 2002. Senador a partir de 2002, su periodo termina en 2018.


Hernàn Larraìn (UDI): 18 años. Su perìodo termina en marzo de 2018.


Alejandro Navarro (MAS): 18 años. Diputado entre 1994 y 2006. Senador a partir de 2006, su periodo termina en 2014.


Hosain Sabag (DC): 22 años. Diputado entre 1990 y 1998. Senador a partir de 1998, su periodo termina en 2014.


Vìctor Pèerez (UDI): 22 años. Diputado entre 1990 y 2006. Senador a partir de 2006, su perìodo termina en 2014.


Mariano Ruiz Ezquide (DC): 22 años. Su perìodo termina en marzo de 2014.


Alberto Espina (RN): 22 años. Diputado entre 1990 y 2002. Senador a partir de 2002, su perìodo termina en 2018.


Josè Garcìa Ruminot (RN): 22 años. Diputado entre 1990 y 2002. Senador a partir de 2002, su perìodo termina en 2018.


Eugenio Tuma (PPD): 18 años. Diputado entre 1990 y 2006. Senador a partir de 2006, su perìodo termina en 2014.


Antonio Horvath (RN): 22 años. Diputado entre 1990 y 1994. Senador a partir de 1994, su perìodo termina en 2018.


Patricio Walker (DC): 14 años. Diputado entre 1998 y 2010. Senador a partir de 2010, su perìodo termina en 2018.


Pedro Muñoz Aburto (PS): 18 años. Diputado entre 1994 y 2006. Senador a partir de 2006, su perìodo termina en 2014.


De paso podrìamos reducir el periodo de cada senador a solo 4 años, al igual que el Presidente y los Diputados, y que puedan ser re-electos tan sòlo 1 vez. Es una idea ...

sábado, 13 de febrero de 2010

Odiosas comparaciones ... de los Apeninos a los Andes

Lo que que sigue a continuación no es un manual, ni un recetario, menos aún una fórmula. No es una clase magistral, una iluminación divina o un catecismo político. De hecho, ni siquiera es un esbozo de estrategia. Es tan solo el resultado de la observación del ejercicio de hacer oposición al gobierno de un empresario “liberal”, uno de esos con fortunas incalculables, desempeño dudoso, sonrisas impecables y escaso apego a la ética. Estas lineas son en síntesis, algo así como un vistazo a los errores cometidos a miles de kilómetros de nuestra larga y delgada franja de tierra, en el afan de querer abrirle los ojos a un pueblo al cual no le interesa ver lo que tiene en frente.



En el corazón del mediterráneo existe un bello país, en el cual 30 años atrás cerca de un tercio de los electores votaba por el Partido Comunista (en Chile nunca alcazó más del 16%) y que hoy en día nadie entiende muy bien como terminó siendo gobernado por un cuestionado y desprestigiado empresario que tiene líos pendientes con la justicia y está aliado a un partido racista de extrema derecha. ¿Qué clase de democracia permite tal aberración?, se preguntó más de alguna editorial extranjera por ahí, ¿en qué estaban pensando los electores cuando lo hicieron?, hizo alguna otra. Pero sin embargo lo hicieron, y este señor gobierna sin mayor sobresaltos (más allá de algún objeto volante), y con una oposición sumisa y débil. ¿Qué pasó?


Difícil establecerlo. El mentado señor emerge en la arena política, en el tiempo en el cual el viejo pacto político que había dado origen a la república estaba en crisis. Lo hizo proponiendo nuevos aires, cambios de estilo, menos política y más acción, ofreciendo menos impuestos y más trabajo (sin cumplir, pero ello no importa), pues el siempre dijo que era un hombre de clase media que se había hecho a si mismo, amasando una fortuna gracias a su esfuerzo personal. Así en un contexto general de desacreditación de la política, donde todos parecían manchados por la sospecha de la corrupción y el robo, apareció como el no-político, que representaba simbólicamente el sueño arribista del enrequecimiento personal sin importar lo que pase con el vecino.


En este escenario sus rivales, contando a favor con cierto grupo de medios de comunicación, dedicaron su actividad a desacreditarlo, a cuestionarle su estilo de vida, sus “amistades” (algunos reos por mafia), la elección de sus ministros (algunos de ellos siniestros, otras ex modelos de calendario), sus fiestas (algunas con prostitutas o menores de edad), sus payasadas, sus salidas de madre, sus actos reñidos con la legalidad, entre otras cosas. De este modo, progresivamente la agenda pública, los temas, las declaraciones y el debate político comenzó a girar en torno a este personaje. El cual se defendió siempre con el argumento: son los típicos ataques de la izquierda, que al no tener nada que proponerle al país solo sabe atacarlo.


Paradojalmente, el único punto de encuentro que posee una disgregada y debilitada oposición es el cuestionamiento constante de este personaje, pues a nivel de programático y de proyecto político no ofrece muchas alternativas. Lo cual, no hizo si no despertar la simpatía de una población, cansada de los “políticos tradicionales” obsesionados con la perdida del poder, quienes sin importar las pruebas, los escándalos que haría dimitir a cualquier gobierno serio y las declaraciones vergonzosas, siguen apoyando al hombre que representa el sueño individual del asenso social, del “nivelar hacia arriba” como diría algún incauto por ahí. Aunque ello lo haga por medio de recortes en el gasto social (educación y salud), de leyes que favorecen los delitos de "cuello blanco" y con una política económica que tiene sumido al país en una seria recesión.


¿Qué tiene que ver con Chile? Quizás nada, o tal vez mucho. Si extrapolamos un poco el escenario no varía demasiado en algunos puntos y si podemos aprender algo, quizás se podría evitar caer en algunos errores. Primer grave error a evitar, hacer que la política gire en torno al personaje, pues en un contexto despolitizado como el nuestro (basta ver el show del "gabinete técnico"), ello terminará aumentando su popularidad, labor en la cual los medios jugarán un rol central. En el caso chileno sería peor aún pues ni siquiera existe una prensa opositora o al menos alternativa, que pueda dar un contrapunto.


En este sentido, deshacerse por demonizar a Piñera, mostrándole a los chilenos lo ambicioso que es, lo poco honesto que es, cosas que por lo demás ya saben y pareciera no importarles, se corre el riesgo de convertir a Piñera en víctima. Como si fuera la pobre víctima del resentimiento de quienes se quedaron en el pasado, y no les importa el futuro de Chile. Si nos dedicamos solo a responder a cada cosa que haga o diga (él o sus voceros), terminará ser no solo quien monopoliza el poder económico, político y mediático, sino también tendrá el monopolio de la pauta de los acontecimientos y de los debates, dejándole a la oposición la incomoda labor de comparsa. ¿Pero como no caer en la tentación de criticar a un blanco tan fácil,? porque material para ello abunda. A decir verdad, no tengo idea, pero creo que es imperativo hacerlo.

sábado, 12 de diciembre de 2009

La apuesta del PC (& co.) para volver al Parlamento

Como sabemos, el Juntos Podemos (sin el PH) renunció a presentar canditados en 51 distritos y en todas las circunscripciones senatoriales del país. Apostó todo a 9 nueve cartas para diputados (6 PC, 2 IC y 1 NI), de las cuales solo 6 de ellas tienen alguna posibilidad. Uno a uno.


a) Hugo Gutiérrez (PC) Distrito 2 (Iquique).


Considerando que en la pasada elección la Concertación sacó el 43,83% (eligiendo a un PS) y el Juntos Podemos solo un 4,37%, las posibilidades de doblar son mínimas. La derecha sacó el 25% y los Regionalistas el 26% (eligiendo a una PAR, que hoy es candidata de la Alianza). Así las posibilidades reales de Gutiérrez están en capitalizar el electorado PS (con el apoyo de Soria incluido) dejando a Hormazábal (DC) fuera del parlamento.


b) Lautaro Carmona (PC) Distrito 5 (Copiapó).


El 2005 la Concertación sacó el 59,48% (eligiendo un PPD) y el Juntos Podemos un 7,07%, es decir entre ambos lograron un 66,55%, mientras que la Alianza sacó solo un 31,64% (eligiendo a un RN). Si bien, hoy va a compañado de una candidata DC a quien Carmona no podría vencer, tiene grandes posibilidades de salir elegido gracias al doblaje.


c) Claudio Narea (IC) Distrito 18 (Cerro Navia).


La suma de los votos de la Concertación (63,6%) más el Juntos Podemos (12,3%) del 2005, da la sorprendente cifra de 75,9%, lo cual aseguraría nuevamente el doblaje. Pero, la baja en la credibilidad del “clan Girardi” y la elección de un alcalde RN, sumado a la debilidad del canditado y los esfuerzos de la derecha romper el doblaje (presentando a Monckeberg), harían difícil la elección de Narea.


d) Guillermo Tellier (PC) Distrito 25 (Lo Espejo, San Miguel, PAC).


En 2005 el Juntos Podemos sacó un 19,36%, los cuales sumados al 47,86% de la Concertación (eligiendo un PDD) conformaría un techo electoral en torno al 67%, pues el 32% de la derecha (que eligió aun UDI) no muestra por donde podría disminuir, a pesar de presentar candidatos novatos. Así, la dupla Insunza – Tellier, tienen serias posibildades de doblar.


e) Roberto Celedón (IC) Distrito 38 (Constitución).


Si bien el Juntos Podemos solo sacó un 2,84% en 2005, Celedón (como independiente de la Concertación) alcanzó el 26%, todo lo cual sumado a la votación de Lorenzini (36,88%), podrían acercarlos al doblaje (con un 66%) en desmedro de la Derecha que obtuvo un 33% (eligió a un RN). Así, en el mejor de los escenarios el fallo será fotográfico.


f) Cristián Cuevas (PC) Distrito 46 (Lota, Lebú, Arauco, Cañete, Curanilahue).


En la pasada elección la Concertación logró el 45,9% (eligiendo un PS) y el Juntos Podemos un 21,4% (en total un 67,3%). En contrapartida un 32,6% votó por la Alianza (eligiendo a un UDI). Si bien Cuevas tiene posibilidades, se espera que parte del electorado tradicional DC (un 16%) no apoye al candidato PS, lo cual le restaría posibilidades para el doblaje.


g) Finalmente. Los otros 3 candidatos, Alvaro Cabrera (Nueva Izquierda) por Ñuñoa y Providencia; Daniel Garrido (PC), por Aconcagua; y Bárbara Figueroa (PC), por Santa Cruz; no tienen virtualemente ninguna posibilidad, al no tener medios para vencer al candidato oficialista y estar en zonas donde es casi imposible el doblaje.


Así dadas las cosas, y como soy un sujeto optimista, de acuerdo a mis cálculos de los 6 candidatos con posibilidades del Juntos Podemos, saldrían elegidos 4 diputados. En desmedro de 1 DC y 3 de la Alianza



jueves, 25 de junio de 2009

Otra razón más para no confiar en un milico en el poder ...

En recientes declaraciones el Presidente Hugo Chávez mostró una vez más que lo suyo es el pragmatismo en las relaciones internacionales, matizado con un bipolarismo mediático. Aquí no importa la democracia, la voluntad del pueblo, el derecho a reunión, manifestar el descontento, tampoco investigar supuestas irregularidades. Lo relevante es defender al aliado (con quien además se hacen buenos negocios) y atacar al enemigo común.


Es decir, todo sería culpa del “Imperio” (Gringolandia, los Estados Juntos, como quieran llamarle), y todo enemigo de dicho imperio pasa a ser un “buen amigo”, más aún cuando es poderoso y también tiene mucho petróleo. No es muy distinto a la máxima estadounidense que durante la Guerra Fría se alió con cuanto grupo anti-democrático y dictadura hubo en Latinoamérica, África y Asia, para combatir la supuesta “amenaza comunista”.


Chávez se manifiesta absolutamente seguro que su “hermano” político, Ahmadiyedad, ganó “con todas las de la Ley” las elecciones iraníes y que no hubo fraude. Está en su derecho a creerlo, a pesar del mar de denuncias y de los antecedentes entregados. Señala luego que todo es un montaje de la CIA, las protestas, los muertos (al menos 18), la detención arbitraria de opositores (cerca de 700), los ayanamientos, el uso de francotiradores, el cierre de medios de prensa y la censura en Internet. Todo sería parte del ataque permanente del Imperio contra la “Revolución Islámica” que lleva 30 años en el poder. Esta campaña incluye diversos bloqueos, boicots y ataques, así como la entrega de armas a Sadam Huessein (en los '80s) y la Guerra de Iran e Irak.


Debería sorprender que un líder que se auto define como revolucionario, de izquierda y defensor de los principios boliviarianos (de igualdad, libertad e integración regional), apoye a un líder ultraconservador de inspiración religiosa, que no cree en la igualdad (entre hombres y mujeres, por ejemplo), no respeta la libertad y cree que "integración" significa promover grupos políticos afines a su "visión del islam" como fuerza política en otros países, como Hamas en Palestina y Hezbolá en el Líbano. Sin embargo, no sorprende a nadie.


Evidentemente los pueblos tienen el derecho a darse los gobiernos que quieran, y si quieren una República Islamica, están en su derecho de hacerlo, pero aquí hay suficientes antecedentes para suponer que la voluntad soberana del pueblo no fue respetada. Aun así el líder “bolivariano” sale a defender lo indefendible, desde unos resultados "sospechosos" hasta las acciones de represión del gobienro iraní, acusando al Imperio de meter la cola. Incluso gobiernos tradicionalmente intervencionsitas (como EE.UU.), guardaron distancia crítica al respecto, y solo condenaron la represión de las protestas.


Como ejemplo del absurdo de la represión, en el marco de las eliminatorias para el mundial de Sudafrica 2010 se disputó un partido entre Corea del Norte e Irán, en dicho partido aparecieron 4 jugadores con una pulsera deportiva de color verde. El color verde ha sido el color utilizado en las protestas contra el supuesto fraude en las elecciones. Inmediatamente esos 4 jugadores, fueron expulsados de la selección nacional de fútbol.


Se podrán hacer críticas tibias, se puede también guardar silencio, pero justificar la represión, la censura, el bloqueo de las redes de telecomunicaciones, la detención de opositores, el asesinato de manifestantes en manos de agentes del Estado, solo por una supuesta injerencia de tu enemigo en los hechos, no se sostiene lógicamente. Más inteligente es la postura del gran ayatolá Montazerí, que sin entrar en el mérito de la reivindicación dijo: "Si el pueblo de Irán no puede reivindicar sus derechos legítimos en manifestaciones pacíficas y se mantiene la represión, la frustración creciente podría eventualmente destruir las fundaciones del Gobierno y provocar de este modo su caída".


sábado, 6 de junio de 2009

Vientos europeos

Este fin de semana se realizan las elecciones al Parlamento Europeo, una institución que no se sabe muy bien para que sirve, donde van a parar políticos molestos, cuyos debates parecen lejanos, pero que sin embargo tiene un enorme poder desde el momento en que en él se deciden las directivas europeas que luego obligan a los países a crear tales o cuales leyes. Una cosa no menor. Como toda buena elección, ésta se ha convertido en una suerte de "referendum" a la gestión de los distintos gobiernos.

En esta como en muchas otras elecciones, que parecen no tener relevancia, el ausentismo será altísimo (se estima que votará menos del 40%), y se gastarán largas páginas de periódicos a tratar de explicarse porque los jóvenes no votan y porqué la gente está desencantada de la política.

Mientras ello ocurra veremos como los movimientos de extrema derecha xenófoba, peligrosamente cercana al grupos neo-nazis, neo-facistas y antisemitas, verán crecer sus votaciones canalizando parte del descontento popular. Fenómeno que no solo se verá en Italia (estigmatizada como el país más a la derecha), donde la extrema derecha "euro-esceptica" y nacionalista, alcanzará probablemente en torno al 12% de los votos.

El mismo fenómeno lo veremos en países con larga tradición democrática, históricamente respetuosos de los derechos humanos y "famosos" por su liberalismo. Que a diferencia de España o Italia, no han sufrido dictaduras en el siglo XX, descontando la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Uno de estos es Holanda, donde el PVV, partido de extrema derecha (anti-islamico y declaradamente xenófobo) liderado por Geert Wilders , ha conseguido una gran victoria, alzándose como el segundo partido más votado del país con el 15% de los votos.

Esto ya lo vimos antes en Francia, cuando Le Pen logró el 18%, con un discurso altamente racista; y en Austria cuando el partido nacionalista de la Libertad de Austria (FPÖ) logró el 27% en 1999, apelando al rescate de los valores germanos de Austria, contra las minorías lingüisticas y los inmigrantes. Para hacer un paralelo, sería como si en Chile, Patria y Libertad (PyL) o Patria Nueva Sociedad (PNS) lograran entre 15% y el 27% de los votos.

Al mismo tiempo, la izquierda (marxista e internacionalista) va en franca retirada rumbo a la extinción, siguiendo el proceso iniciado con el fracaso de Mayo '68, y cuyo tiro de gracia lo dió la caída del muro de Berlín. Dejando su "espacio" político en manos de los partidos ecologistas y los social-demócratas, o socialistas, quienes tampoco gozan de mucha popularidad y se encuentran desgastados y deslegitimados.

viernes, 30 de enero de 2009

Sobre derechos y obligaciones 2: Inscripción automática y voto voluntario

De vez en cuando en la vida, antes las opciones que nos dan, la respuesta debería ser a lo Cantinflas, es decir "ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario". Es lo primero que se me viene a la cabeza a la hora de pensar en las próximas elecciones presidenciales.

Paralelamente, como solución al estancamiento de la política chilena, se postulan las ideas del voto voluntario y la inscripción automática, lo cual aumentaría en cerca de un 25% el volumen potencial de votantes, como si fuera la cosa más lógica y justa del mundo. Qué más lógico que todo mayor de edad (no impedido legalmente) pueda votar, y que lo haga el que quiere.

Pero, ¿por qué es tan lógico? Reflexionemos. Las elecciones las realiza una comunidad política determinada, constituída para tales efectos. Es decir, un grupo de personas que libre, soberana y conscientemente decide inscribirse para participar en el rito periódico de elegir a sus representantes.

Del mismo modo, otros individuos, por diversos motivos deciden no hacerlo. Algunos porque les aburre o no les interesa la política, otros porque les da igual quienes salgan elegidos (si total van a robar igual), otros porque no creeen en la democracia (por ende, no quieren legitimarla), más de alguién asume que su "alternativa política" es la de estar fuera del sistema (y están en todo su derecho), entre otros; es decir su opción es no hacer efectivo el derecho a participar en las elecciones.

Ahora bien, con el aparentemente inocuo, lógico y muy justo proyecto de inscripción automática lo que tenemos es que se pasa por alto la libertad de todo aquel que decidió no inscribirse, obligándolo a participar de una comunidad política de la que no quería ser parte. Que el Estado le asegure el derecho a formar parte de la comunidad de votantes, es lógico, pero que obligue a hacerlo, no lo es.

Alguien muy pragmático me dirá. Pero bueno, el proyecto señala no solo la inscripción automática, sino tambien el voto voluntario. Es decir, si no quiere participar, no vota y punto. El problema radica en que si bien es voluntario el voto, no lo es la participación como vocal de mesa. Pues desde el momento en que aceptas hacer efectivo el derecho a participar de una comunidad de votantes, ello implica que asumes también las responsabilidades que implica. Podrás votar si quieres, pero no podrás negarte a ser "vocal" (otra de las razones por las que más de alguien no se inscribe)

Volviendo al punto de los derechos y deberes. Es función del Estado asegurarnos una serie de derechos políticos fundamentales, y crear los procedimientos para hacerlos efectivos. Sin embargo, en función de cada uno decidir, como hombres libres y soberanos, si queremos hacerlos efectivos o no. Es decir, habrán registros electorales, promuevan si quieren la inscripción, pero respeten el derecho a no querer formar parte de un padrón electoral. Que se respete el derecho a no inscribirse.

Del mismo modo, si alguno de nosotros decide libremente participar en esta comunidad, inscribiéndose en los Registros Electorales, pues bien ha de saber que dicho derecho implica ciertos deberes, los cuales se aceptan en el momento de la inscripción. Como por ejemplo, la posibilidad de ser vocal de mesa. Si no quiere aceptar dicha obligación, no se inscriba.

Así, la idea de recibir retribución económica por ser vocal de mesa queda descartada, pues es una obligción como "ciudadano" no un trabajo, o un servicio. Aprovechen la logística militar desplegada en cada centro de votación para llevarles una "colación" a los vocales, si quieren, pero sin pagarles. Tal como nadie nos paga por pagar nuestras cuentas, o ir a las reuniones de apoderados.

En resumen, y aunque me tachen de conservador. 1.- No al voto voluntario: es una obligación asumida en el momento en que decidió ser parte de la comunidad de electores, y si no quiere seguir siéndolo, pida su desafiliación como tal. 2.- No a la inscripción automática: que se respete la opción de no ser parte de los electores (y no tener que caer en la obligación eventual de ser vocal de mesa). 3.- No al pago a los vocales de mesa: si quiso participar del rito democrático, asuma las responsabilidades que ello implica.

He dicho

lunes, 5 de mayo de 2008

Sombras en el horizonte - opinión

La pregunta que surge, casi espontáneamente, es ¿por qué en un país declaradamente anti-fascista (según su constitución) sus ciudadanos eligen como alcalde de su capital a un "facista-renovado"? No es fácil responder, y las explicaciones pueden ir en 3 direcciones.

Primero, el sistema político italiano está agotado, la ciudadanía no confía en el Estado, ni en sus representantes como garantes del bienestar social, la seguridad pública y la estabilidad económica. Por ende, cada elección representa un castigo a las tradicionales clases gobernantes, especialmente a la Democracia Cristiana (reducida al 5,5%) y a la centro-izquierda, que ha sido ambivalente, inestable y timorata. Tal como ocurre en otras latitudes, los gobiernos de centro-izquierda tienden a la inmovilidad, sea para dejar tranquilos a sus electores de centro, como para no despertar inquietudes entre sus adversarios de derecha, a pesar de presentarse ante sus electores como la única vía para llevar a cabo las tranformaciones sociales. Es decir le coquetean a la izquierda, tranquilizan al centro, y gobiernan para la derecha. En este marco, la población está aburrida, desencantada, y resignada. Mejor una derecha de verdad, que una izquierda reaccionaria travestida de progresista, dicen por ahí.

Segundo, aquello que hoy luce como una sorpresa, un neo-fascista por primera vez a la cabeza de Roma desde 1943, es en verdad una falsa sorpresa. No se trata de que los romanos se hayan vuelto fascistas con el tiempo, ni tampoco que antes no lo hayan sido en absoluto. La verdad es que en Italia durante muchos años, y con justa razón, ser de derecha conllevaba una connotación negativa asociada al régimen de Mussolini. Por esta razón, mucha gente escondía su posición política, y terminaba votando por partidos cristianos o conservadores. Se puede decir, que el "temor psicologico" al fascismo era lo que impedía el triunfo de la derecha en Roma.

Cabe recordar que la legitimidad del referendum de 1946 para transformar al Reino de Italia (cristiano, conservador y asociado al fascismo) en República (laica y anti-fascista) está teñido por un manto de duda y acusaciones de fraude. Se anularon 1 millón y medio de votos, los prisioneros de guerra italianos en el exterior no pudieron votar (y eran varios cientos de miles), en ciertas zonas de Italia no se votó, por ejemplo. Las acusaciones de se basaban en que al inicio era clara la victoria de la Monarquía, y de un momento a otro ganó la República, estimándose una perdida de 3 millones de votos (sobre un total de 24 millones; en ciertas zonas habían más votos que votantes. Finalmente, la República venció con un 54,3% de los votos, los cuales se concentraban principalmente en el norte de Italia, las zonas donde surgieron los partizanos. Así en el nascimiento de la República Italiana se encuentra el germen de la división nacional, un Norte industrial, rico y republicano; y un Sur agrícola, pobre y monárquico. De hecho en el Lazio (la región donde está Roma), ganó la opción Monarquía.

La tercera razón que podría explicar el triunfo de los neo-fascistas en Roma, es la ausencia en los hechos de una ziquierda italiana. Existe un segmento de la población descontenta, con cierta sensibilidad difusa de izquierda que no confian en la retórica timorata, vacía y consensual de los partidos que dicen representarla, y que finalmente no vota o apela al "voto útil". La ausencia de una izquierda sin complejos, que denuncie las injusticias sociales directamente y construya discursos acorde con los tiempos actuales, y no como una adaptación tibia de principios democrático liberales y cierta retórica de la Guerra Fría, la ha llevado a su virtual desaparición del panorama político italiano.

Por ejemplo, el Partido Comunista Italiano pasó en pocos años de ser uno de los pilares de la la República, a un partido marginal e intrascendente. Si en los años 70 y 80 llegaba a concentrar el 30% de lo votos, luego de la caida del bloque soviético se fragmentó en diversos partidos y movimientos, no logrando más del 5% o 6% en los años 90. Actualmente, por primera vez en la historia de la República, no hay presencia comunista en el parlamento.

Finalmente, se le suma a estas razónes una serie de eventos coyunturales. Por un lado, el error de presentar como candidato del Partido Democrático (centro-izquierda) a Francesco Rutelli, un ex-alcalde de Roma que despierta grandes resistencias, incluso en la base electoral del PD. Fue un error básciamente por dos razones, la primera, la candidatura del PD se basa en la idea de la renovación, la caras nuevas, la nueva forma de hacer política. Por lo tanto, es una incoherencia presentar a un sujeto que ya ostentó el poder comunal por un período largo. Segundo motivo, se instaló en los medios la sensación de que Roma sufre un período de estancamiento o degradación, caracterizado por la suciedad de las calles, la presencia de vagabundos, el aumento de la delincuencia, y cierto caos administrativo, sindicándose como responsable al propio Rutelli.

En este escenario, surge la figura de Gianni Alemanno, un ex-activista neo-fascista. Un tipo hábil que construyó su campaña sobre la base de tres pilares simples. a) Roma necesitá un cambio, y él se presenta como el hombre del cambio, frente a los políticos tradicionales; b) El combate a la delincuencia, y la necesidad de devolverle la seguridad a los vecinos, aumentando el control policial, pero sumándole el factor "inmigración", es decir homologando indocumentado con delincuente, prometiendo expulsar a 20 mil "ilegales" y con ello devolver la seguridad a los romanos; y c) la degradación de Roma se debe a la mala administración, apelando a cierta idea difusa que la derecha es más eficiente para administrar recursos que la centro-izquerda.

Ahora bien, uniendo las razones estructurales a lo eventos coyunturales, quizás no resulte tan extraño que haya vencido Alemanno, despues de todo.