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domingo, 10 de mayo de 2009

Notas de la Prensa italiana

(Traducción de encabezados aparecidos en los diarios italianos La Repubblica y el Corriere della Sera, el domingo 10 de mayo ... )

ROMA - Las críticas de la ONU y del Vaticano a la decisión de devolver a Libia a las últimos enbarcaciones cargadas de inmigrantes no detienen al gobierno. Como lo confirma el Ministro del Interior, Roberto Maroni: la línea de "devolución" "continuará", porque es "eficaz" y "absolutamente conforme a todas las normativas europeas y a los tratados internacionales". También el Presidente del Consejo de Ministros, Silvio Berlusconi, defiende la desición: "No abriremos las puertas a todos como la izquierda, la de ellos es una idea de sociedad multi-étnica, la nuestra no es así, es aquella de acojer solo a quienes tienen las condiciones para obener asilo político."
( www.repubblica.it )

ROMA - "Hace poco minutos hemos devuelto a Tripoli a otros 240 clandestinos encontrados en el Mar". Lo anunció el Ministro del Interior, Roberto Maroni, a su llegada a los "Estados Generales del Norte" (*) en Vicenza. El responsable del Palacio del Viminale (**) ha asegurado que "la línea de la firmeza, en materia de inmigración continuará haste que no cesen los desembarcos. Junto a esto continuará también la hospitalidad para quienes llegan y logra entrar con la verificación de existen o no los requisitos para obtener el status de refugiado. Pero la linea de acción es la de las devoluciones. Quien no entre en las aguas territoriales italianas será enviado de vuelta de donde vino, tal como establecen las normas internacionales que nosotros aplicamos rigurosamente".
( www.corriere.it )

Notas:
* Convención de la Lega Nord en vista de las Elecciones Europeas.
** Nombre del palacio que alberga al Ministerio del Interior.

sábado, 21 de febrero de 2009

Novedades

Algunos ya saben el rumbo que ha ido tomando desde los años '90 el viejo continente en relación a la "defensa" de sus respectivas naciones, frente a la "amenaza" de la inmigración extranjera. Se tienen noticias de desembarcos de desesperados, de deportaciones injustificadas, de discriminaciones, de "centros de tránsito", de incidentes racistas y de toda clase de delitos cometidos por inmigrantes.

Pero poca difusión alcanzan las nuevas leyes, decretos y normas, que buscan responder a las necesidades de los electores europeos. Quieren trabajo y seguridad para sus familias, y ven como peligro a quienes vienen de afuera a "quitarles los puestos de trabajo", pues se ha instalado la ecuación "inmigración = delincuencia".

Ahora bien, si pretender dar un juicio a las últimas "novedades" de la legislación italiana al respecto, ni menos realizar un análisis que bien podría hacerse, pues los derechos humanos y el Estado derecho pasan a segundo plano; lo que sigue a continuación es un ejemplo de las nuevas normas aplicadas por el gobierno del empresario, y sus aliados neo-facistas (la ex-derecha social y los federalistas del norte).

La última de éstas es la introducción de unas "Rondas de Vigilantes", es decir, grupos de vecinos que se dedican a patrullar las calles para mantener el order, y alertar a las fuerzas de seguridad. Norma introducida directamente, por medio de un Decreto del Gobierno, sin discutirla en el Parlamento.

La norma forma parte del "Decreto anti violación", y emerge en medio de una campaña de información de los medios de comunicación, a través de la cual se muestran periódicamente los ataques y violaciones cometidas por extranjeros en Italia (especialmente rumanos). Generándose un clima de inseguridad en la población, a pesar que este tipo delitos ha disminuído en un 10%.

En medio un amplio consenso, con una oposición cada vez más débil, contó con bastante apoyo ciudadano, que lo ven como una "respuesta" real al problema de inseguridad. Una de las pocas voces que se alzaron en contra, fue extrañamente, la de la Iglesia Católica. Señaló el Vaticano que esta medida representa "una adbicación del estado de derecho, y no es el camino correcto a seguir. Pues esto sirve a aumentar el clima de criminalización de los inmigrantes, lo cual no cuenta con el apoyo de la Iglesia."

Las medidas anteriores, algunas simplemente administrativas, van todas en la misma linea. Subir a 200 euros (160 mil pesos chilenos) el impuesto al "Permesso di Soggiorno" (ineficiencia burocrática que puede demorar años) que deben pagar los extranjeros extra-comunitarios que se les ocurra venir un tiempo a Italia a trabajar, estudiar o a reunirse con su familia.

O bien, el instructivo que recomienda a los médicos denunciar ante la policía a los "extracomunitarios irregulares" que lleguen a atenderse en los centros de salud. Paralelamente la creación (aprobada por el Parlamento) del délito de inmigración clandestina, con lo cual cada inmigrante irregular se transforma inmediatamente en delincuente. O bien, la creación de escuelas separadas para inmigrantes, o la exigencia de una tasa máxima de estudiantes extracomunitarios por aula. Entre otras.

Mezclando en un extraño cóctel las medidas del tipo "tolerancia cero" de Giuliani en Nueva York, con medidas anti inmigrantes, como si el problema de la seguridad ciudadana fuera la inmigración, y no la Mafia, el crimen organizado, el narcotráfico, la corrupción, y los recortes al presupuesto de las policías, etc.

domingo, 11 de mayo de 2008

Esta historia me parece conocida ...

A casi un mes de celebradas las elecciones en las que Silvio Berlusconi volvió a ser elegido como Presidente del Consejo de Ministros, el nuevo gobierno comienza a mostrar la dureza de su línea programática. Una de sus primeras acciones es la redacción de un proyecto de Ley que tiene como objetivo declarar la inmigración ilegal como delito, lo que significa que si se sorprende a alguien que no posee sus documentos en regla, este puede ser automáticamente detenido, encarcelado y posteriormente deportado.

La inicativa, promovida por el Ministro del Interior, Roberto Maroni (un ex-marxista-leninista de "Democrazia Proletaria", allá por 1979), recoge una vieja aspiración de la "Lega Nord", que busca cerrar las fronteras del país y expulsar a millones de extranjeros del territorio italiano. La fórmula es simple, luego de varios años de una campaña mediática se ha instalado en el imaginario colectivo italiano que el país se ha vuelto inseguro, ha aumentado la delincuencia (lo cual no es verdad), y se han degradado las ciudades; y que estos fenómenos son consecuencia de la inmigración. Es decir, han repetido hasta el hartazgo que los inmigrantes son portadores de inseguridad, violencia y degrado de las condiciones de vida, particularmente los de origen gitano o balcánico (albaneces, rumanos y búlgaros, preferentemente), pero también africanos, indo-asiaticos o latinoamericanos.

Ahora bien, siendo justos, no debe olvidarse que los arrebatos xenófobos no son patrimonio de la derecha nacionalista italiana (Lega Nord o Allianza Nazionale), ya el gobierno anterior (de tipo Social-Democrata) había firmado una Ley para expulsar a cualquier extranjero que sea "declarado un peligro para la seguridad pública", como respuesta al asesinato de una mujer a manos de un rumano. La novedad en el actual caso, es que se instala el hecho mismo de ser "extranjero indocumentado" como un delito, es decir, ya no son los actos de las personas las constitutivas de delito, sino su condición objetiva.

Las ideas de Maroni, apuntan en dos direcciones, una cerrar las fronteras de la Unión Europea, para impedir el reingreso de los "expulsados"; y segundo, a renegociar la norma de libre tránsito en la Unión, para impedir la llegada de los nuevos ciudadanos europeos del este. De esta forma han puesto a trabajar a un grupo de juristas (no se porque, me recuerda un poco a las leyes de Nuremberg) para analizarr todas la posibilidades que haya de suspender el Tratado de Schengen, que desde 1995 permite el libre tránsito de los ciudadanos comunitarios. Lo cual no es un tema menor, pues de abolir el libre tránsito, Italia corre el riesgo de ser expulsado de la Comunidad Europea.

El argumento que está detrás, es el viejo y conocido: "razones de seguridad nacional", una forma elegante de decir, para "asegurar el espacio vital a los italianos" (podrían haber sido arios), debemos deshacernos de la "lacra extranjera" (podría haber sido judía) que ensucia nuestras ciudades, ocupa nuestros puestos de trabajo y pone en peligro a nuestras familias. De hecho, la norma proyecta la creación de "Campos de Concentración" (de tránsito, perdón), donde los extranjeros sin documentos, serían inmediatamente encarcelados, hasta un plazo de 18 meses antes de ser deportados.

Se argumenta además, que existen cerca de medio millón de extranjeros indocumentados en Italia, lo cuales no trabajarían y se dedicarían a actividades delictivas. Es decir, si de 60 millones de habitantes en Italia, un 4,5% corresponde a extranjeros documentados, al sumarle esos 500 mil de indocumentados se llegaría a una cifra total de solo un 5,3% de la población de origen extrangero; muchos de los cuales son nacidos en Italia, pues este país no reconoce el derecho de optar a la nacionalidad a un nacido en Italia que no tenga origen Italiano.

Ahora bien, lo que ninguno menciona jamás en los medios, es que ese 5,3% produce el 9,2% del producto interno bruto italiano, es decir se trata de un colectivo que viene a Italia a trabajar, y que su participación en la economía tiene un impacto positivo. Tampoco se menciona que más allá de su nacionalidad, son seres humanos poseedores de una serie de derechos consagrados en la constitución italiana, y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (los menores de edad, además en la de Derechos del Niño); y que en tanto país firmante, dicha declaración es vilculante, es decir obliga a la legislación nacional a adaptarse a estos principios fundamentales.

Menos aún se hace alusión, a que el principal problema de "inseguridad" y delincuencia lo provoca la Mafia, la cual presenta un pasado reciente con altísimos índices de asesinatos, corrupción de funcionarios públicos, policías, jueces y políticos; índices que han descendido progresivamente, justo en la misma medida que se "creaba la sensación de inseguridad" a través de los medios de comunicación, cuando comenzaron a llegar extranjeros.

En fin, quizás lo que llama más la atención es la escasa atención que este hecho provoca en los medios, casi nadie reacciona al hecho de estar asistiendo al reflotamiento de políticas de tipo nazi-facistas. Como si no tomaran consciencia que se violarán "legalmente" los derechos de decenas y cientos de miles de ser humanos, solo por el hecho de no ser "italianos".

Quizás lo más triste, es que impedir la entrada de inmigrantes, y expulsar a cientos de miles que han hecho su vida en este país, no es más que la respuesta a las promesas de campaña, por las cuales estos señores resultaron electos. No olvidemos que en algunas las regiones del norte de Italia, la Lega Nord obtuvo casi un tercio de los votos, y que en Roma eligieron como alcalde a un "ex-fascista", que prometio expulsar a 20 mil indocumentados.


lunes, 5 de mayo de 2008

Sombras en el horizonte - opinión

La pregunta que surge, casi espontáneamente, es ¿por qué en un país declaradamente anti-fascista (según su constitución) sus ciudadanos eligen como alcalde de su capital a un "facista-renovado"? No es fácil responder, y las explicaciones pueden ir en 3 direcciones.

Primero, el sistema político italiano está agotado, la ciudadanía no confía en el Estado, ni en sus representantes como garantes del bienestar social, la seguridad pública y la estabilidad económica. Por ende, cada elección representa un castigo a las tradicionales clases gobernantes, especialmente a la Democracia Cristiana (reducida al 5,5%) y a la centro-izquierda, que ha sido ambivalente, inestable y timorata. Tal como ocurre en otras latitudes, los gobiernos de centro-izquierda tienden a la inmovilidad, sea para dejar tranquilos a sus electores de centro, como para no despertar inquietudes entre sus adversarios de derecha, a pesar de presentarse ante sus electores como la única vía para llevar a cabo las tranformaciones sociales. Es decir le coquetean a la izquierda, tranquilizan al centro, y gobiernan para la derecha. En este marco, la población está aburrida, desencantada, y resignada. Mejor una derecha de verdad, que una izquierda reaccionaria travestida de progresista, dicen por ahí.

Segundo, aquello que hoy luce como una sorpresa, un neo-fascista por primera vez a la cabeza de Roma desde 1943, es en verdad una falsa sorpresa. No se trata de que los romanos se hayan vuelto fascistas con el tiempo, ni tampoco que antes no lo hayan sido en absoluto. La verdad es que en Italia durante muchos años, y con justa razón, ser de derecha conllevaba una connotación negativa asociada al régimen de Mussolini. Por esta razón, mucha gente escondía su posición política, y terminaba votando por partidos cristianos o conservadores. Se puede decir, que el "temor psicologico" al fascismo era lo que impedía el triunfo de la derecha en Roma.

Cabe recordar que la legitimidad del referendum de 1946 para transformar al Reino de Italia (cristiano, conservador y asociado al fascismo) en República (laica y anti-fascista) está teñido por un manto de duda y acusaciones de fraude. Se anularon 1 millón y medio de votos, los prisioneros de guerra italianos en el exterior no pudieron votar (y eran varios cientos de miles), en ciertas zonas de Italia no se votó, por ejemplo. Las acusaciones de se basaban en que al inicio era clara la victoria de la Monarquía, y de un momento a otro ganó la República, estimándose una perdida de 3 millones de votos (sobre un total de 24 millones; en ciertas zonas habían más votos que votantes. Finalmente, la República venció con un 54,3% de los votos, los cuales se concentraban principalmente en el norte de Italia, las zonas donde surgieron los partizanos. Así en el nascimiento de la República Italiana se encuentra el germen de la división nacional, un Norte industrial, rico y republicano; y un Sur agrícola, pobre y monárquico. De hecho en el Lazio (la región donde está Roma), ganó la opción Monarquía.

La tercera razón que podría explicar el triunfo de los neo-fascistas en Roma, es la ausencia en los hechos de una ziquierda italiana. Existe un segmento de la población descontenta, con cierta sensibilidad difusa de izquierda que no confian en la retórica timorata, vacía y consensual de los partidos que dicen representarla, y que finalmente no vota o apela al "voto útil". La ausencia de una izquierda sin complejos, que denuncie las injusticias sociales directamente y construya discursos acorde con los tiempos actuales, y no como una adaptación tibia de principios democrático liberales y cierta retórica de la Guerra Fría, la ha llevado a su virtual desaparición del panorama político italiano.

Por ejemplo, el Partido Comunista Italiano pasó en pocos años de ser uno de los pilares de la la República, a un partido marginal e intrascendente. Si en los años 70 y 80 llegaba a concentrar el 30% de lo votos, luego de la caida del bloque soviético se fragmentó en diversos partidos y movimientos, no logrando más del 5% o 6% en los años 90. Actualmente, por primera vez en la historia de la República, no hay presencia comunista en el parlamento.

Finalmente, se le suma a estas razónes una serie de eventos coyunturales. Por un lado, el error de presentar como candidato del Partido Democrático (centro-izquierda) a Francesco Rutelli, un ex-alcalde de Roma que despierta grandes resistencias, incluso en la base electoral del PD. Fue un error básciamente por dos razones, la primera, la candidatura del PD se basa en la idea de la renovación, la caras nuevas, la nueva forma de hacer política. Por lo tanto, es una incoherencia presentar a un sujeto que ya ostentó el poder comunal por un período largo. Segundo motivo, se instaló en los medios la sensación de que Roma sufre un período de estancamiento o degradación, caracterizado por la suciedad de las calles, la presencia de vagabundos, el aumento de la delincuencia, y cierto caos administrativo, sindicándose como responsable al propio Rutelli.

En este escenario, surge la figura de Gianni Alemanno, un ex-activista neo-fascista. Un tipo hábil que construyó su campaña sobre la base de tres pilares simples. a) Roma necesitá un cambio, y él se presenta como el hombre del cambio, frente a los políticos tradicionales; b) El combate a la delincuencia, y la necesidad de devolverle la seguridad a los vecinos, aumentando el control policial, pero sumándole el factor "inmigración", es decir homologando indocumentado con delincuente, prometiendo expulsar a 20 mil "ilegales" y con ello devolver la seguridad a los romanos; y c) la degradación de Roma se debe a la mala administración, apelando a cierta idea difusa que la derecha es más eficiente para administrar recursos que la centro-izquerda.

Ahora bien, uniendo las razones estructurales a lo eventos coyunturales, quizás no resulte tan extraño que haya vencido Alemanno, despues de todo.

martes, 29 de abril de 2008

Sombras en el horizonte

El lunes 28 de abril amaneció soledado, parecía un día de primavera similar a tantos otros. Sin embargo, con el paso de las horas comenzamos a darnos cuenta que estabamos presenciando un momento importante de la historia de esta ciudad. Luego de 65 años el mismo movimiento político fundado por Benito Mussolini en 1921, volvía a poner a uno de los suyos a cargo del gobierno de Roma. El último había sido Giangiacomo Borghese entre los años 1939 y 1943.

La nueva cara del movimiento fascista a la cabeza de Roma es un antiguo activista callejero origen pugliese, que estuvo detenido en los años 80's por la agresión a un joven estudiante de 23 años y el ataque con bomba incendiaria a la embajada de la Unión Soviética.

Gianni Alemanno, fue un militante de diversos grupos de choque juveniles surgidos al alero del Movimiento Social Italiano (MSI), partido fundado en 1946 por antiguos funcionarios y dirigentes del regimen de Mussolini como continuador del Partido Nacional Facista, proscrito por la Constitución. Sin embargo, con los años abandonó las botas militares y la chaqueta "bomber", para calzarse terno y corbata, convirtiéndose en un respetable diputado de "centro derecha". Llegó al parlamento en 1994 como militante del partido Alianza Nacional, una renovación del MSI con un discurso más conservador.